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Sin bandera, pero con historia: los dos equipos que rompen el molde en la Street Child World Cup 

En esta edición de la Street Child World Cup, dos equipos debutantes no representan a ningún país pero tienen mucho que decir.  

Del 5 al 15 de mayo de 2026, México es la capital mundial del fútbol con propósito. El Street Child World Cup reúne a 30 equipos de jóvenes provenientes de contextos vulnerables de 21 países. Entre todos ellos, hay dos que no llevan bandera de nación: los Ikoots y el Borussia-ACNUR. Ambos participan por primera vez. Y en algún momento del torneo, se verán las caras en la cancha 

Los Ikoots: el equipo que viene del mar 

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Los Ikoots son una comunidad indígena que habita en el Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca. Se autonombran ikoots, que quiere decir «nosotros» como pueblo, y llaman ombeayiiüts a su propia lengua. Son «los que tienen la palabra» — una comunidad rodeada por el mar.  

El equipo se formó desde enero, cuando se convocó a los jóvenes líderes de Fútbol Más que viven en San Mateo del Mar, Oaxaca. Desde entonces, la preparación combinó entrenamientos, pláticas y ensayos culturales. 

«Como líderes comunitarios, intentamos enseñar a los jóvenes mucho más allá del fútbol: el respeto, la alegría, la creatividad, la responsabilidad y el trabajo en equipo», cuenta Usmar Catillejos, maestro y guía del equipo. «Para nosotros, lo más importante es que estos valores se reflejen en la felicidad de nuestros jóvenes.» 

El desafío principal, dice Catillejos, no fue táctico sino emocional: «hacerles sentir que pueden compartir lo bonito de nuestra comunidad, San Mateo del Mar, y, al mismo tiempo, experimentar la alegría de estar aquí.» 

El equipo Ikoots es organizado por Fútbol Más  representa históricamente la diversidad cultural del país en este torneo. No llegan como México. Llegan como lo que son: un pueblo con nombre propio, con lengua propia, con historia propia. Y ya han dejado huella antes de jugar un solo partido: «el equipo Ikoots ha influido mucho en los jóvenes de Oaxaca y en su entorno local, más allá de las canchas. Se han convertido en referentes de su comunidad», afirma su maestro.  

Para el profe, guiar al equipo en este torneo tiene un significado muy claro: «es una gran felicidad: por nuestros jóvenes, por nuestra comunidad, y por la oportunidad de que puedan mostrar nuestra cultura, la calidad de nuestras personas y lo bonito que es San Mateo del Mar.» 

Y agrega algo que va más allá del torneo: «Para nosotros es fundamental que conozcan otros lugares, otras personas, socialicen, se sientan seguros y felices, porque a veces es difícil vivir estas experiencias dentro de nuestra propia comunidad.» 

El Borussia-ACNUR: cuando la integración entra a la cancha 

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Del otro lado de este encuentro inédito está el Borussia-ACNUR, un equipo que nació de la colaboración entre dos organizaciones con una misión compartida: ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y la Academia Borussia | BVB International Academy México. 

El equipo lo integran jugadores regulares de la Academia Borussia —mexicanos y solicitantes de asilo— junto con nuevos jugadores incorporados a través de ACNUR y su socio, el albergue CAFEMIN. En la cancha no hay distinción entre quién nació aquí y quién tuvo que irse de otro lado: hay un equipo. 

La propia agencia de la ONU lo dimensiona con claridad: nunca antes tantos jóvenes refugiados habían estado representados en la cancha de este torneo. «Junto con la Academia Borussia Dortmund, estamos orgullosos de ser parte de un movimiento global que, en el camino hacia la Copa del Mundo FIFA 2026, pone la inclusión y la esperanza en el centro del juego», señaló ACNUR en un comunicado oficial. 

Para la Academia Borussia, el fútbol va más allá del resultado: su misión es formar mejores personas, con disciplina, respeto, trabajo en equipo y confianza, con la convicción de que cuando el fútbol se enseña con pasión y propósito, puede cambiar vidas. Para ACNUR, el deporte es una herramienta concreta de protección e inclusión: fortalece el bienestar de infancias y jóvenes desplazados, promueve la convivencia y abre espacios seguros donde el potencial de las personas refugiadas se hace visible. 

El Borussia-ACNUR no representa a un país porque sus jugadores vienen de varios. Lo que representan es algo más difícil de lograr: que la integración entre personas mexicanas y refugiadas no solo es posible, sino necesaria. 

El partido que nadie en la historia de este torneo ha jugado 

Cuando los Ikoots y el Borussia-ACNUR se enfrenten en la cancha, ocurrirá algo que nunca había pasado en los 16 años de historia de la Street Child World Cup: dos equipos sin bandera nacional, dos debutantes, dos historias de resistencia, frente a frente. 

Uno viene de un pueblo que lleva siglos defendiendo su identidad frente al mar y frente a la historia, y que llega a este torneo con el orgullo de mostrar «lo bonito que es San Mateo del Mar», en palabras de su maestro Usmar Catillejos. El otro es prueba viviente de que cuando el fútbol se enseña con propósito, puede construir comunidad donde antes solo había distancia y desarraigo. 

Los dos equipos comparten algo esencial: la certeza de que el deporte puede hacer lo que a veces los estados y las fronteras no logran. Como dijo el titular del IMSS al inaugurar el torneo, el fútbol es una forma de decir «aquí estamos, contamos e importamos». Pocas veces esas palabras tendrán tanto peso como cuando estos dos equipos salgan a la cancha.  

La Street Child World Cup 2026 se juega del 5 al 15 de mayo. La fase de grupos se disputa en el Centro Vacacional IMSS Oaxtepec, y la gran final el 14 de mayo en el Parque Ecológico Lago de Texcoco. 

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