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Mundial 2026: La Oportunidad de Nuevo León para Redefinir el Futuro de sus Niños y Niñas
Por: Rafael Villanueva, líder de proyectos en Nuevo León.
El año 2026 inicia en Nuevo León con un panorama alentador para las iniciativas de desarrollo comunitario centradas en las infancias. Gracias al trabajo sostenido que Fútbol Más ha realizado desde 2019, las intervenciones sociales implementadas en diversas comunidades del estado han generado confianza en actores clave del sector privado y público. Empresas como Club Tigres, LEGO, Frisa y Clarios, así como instituciones gubernamentales como la Secretaría de Inclusión e Igualdad del Estado, han reconocido el valor del deporte y el juego como estrategias efectivas para transformar comunidades en espacios seguros y promotores del desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes.

Este respaldo ha permitido consolidar un barrio autónomo en la comunidad de San Pedro 400, donde actualmente se desarrollan talleres socio-deportivos dirigidos a población de entre 6 y 17 años.
Asimismo, para febrero de este año se prevé la apertura de dos nuevos barrios en las comunidades de Salinas Victoria y Ciénega de Flores, acompañados de la rehabilitación y pintura de canchas comunitarias, con el objetivo de resignificar los espacios de juego y recreación como entornos protectores. Estas acciones buscan no solo impactar de manera directa a las infancias, sino también fortalecer la confianza en las instituciones y promover la participación comunitaria a través del voluntariado, la prestación de servicios profesionales y el financiamiento de programas sociales.
Mantener la mirada crítica
La experiencia del 2025 dejó una lección fundamental para el trabajo comunitario: no existen batallas completamente ganadas. Si bien se han logrado avances significativos en la creación de espacios seguros, las realidades que atraviesan muchas comunidades de Nuevo León, con un contexto de violencia, presencia de delincuencia organizada, deserción escolar y pobreza continúan representando desafíos estructurales. Estas problemáticas obligan a mantener una mirada crítica y una capacidad constante de adaptación, diseñando estrategias que, a través del deporte, acerquen información, fortalezcan habilidades para la vida y contribuyan a que niñas, niños y jóvenes tomen mejores decisiones y alcancen su máximo desarrollo.
«En el contexto de un año mundialista, uno de los principales desafíos consiste en aprovechar esta coyuntura global para visibilizar las necesidades de las infancias que viven en contextos de vulnerabilidad. La Copa del Mundo representa una oportunidad estratégica para promover los derechos de niñas, niños y adolescentes, sensibilizar a tomadores de decisiones y motivar a las empresas a orientar sus políticas de responsabilidad social hacia la transformación positiva de las realidades comunitarias».
Asimismo, el intercambio cultural que acompaña a un evento de esta magnitud permite acercar el mundo a las infancias, ampliando sus expectativas de vida y favoreciendo que dichas aspiraciones se transformen en objetivos concretos.

Desde esta perspectiva, el trabajo de Fútbol Más en una sede mundialista adquiere una relevancia particular. La organización actúa como un puente entre las necesidades identificadas directamente en las comunidades y los distintos actores estratégicos como: instituciones, redes, aliados y responsables de crear y promover políticas públicas que puedan incidir en la creación de entornos seguros. Este rol implica también el diseño de estrategias innovadoras, inclusivas y con perspectiva de género, capaces de impactar positivamente en el desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes.
En este camino, el fútbol ofrece valores que las organizaciones de la sociedad civil están llamadas a visibilizar. La honestidad resulta fundamental para hablar con claridad sobre las realidades que enfrentan las infancias; la responsabilidad, para acercar estas necesidades a quienes toman decisiones y para abrir espacios de participación infantil; la inclusión, como base para construir comunidades más justas y equitativas; y el respeto a los derechos humanos y a la diversidad, entendida como un valor social indispensable para una convivencia sana y positiva.
El legado del Mundial
El entusiasmo que genera la Copa del Mundo entre niñas, niños y jóvenes es innegable, especialmente cuando el evento se desarrolla en su propia ciudad. Si bien muchas veces existe una expectativa poco realista sobre el acceso directo a los partidos o a los estadios, este contexto también implica una responsabilidad para las organizaciones sociales: orientar a las infancias, rescatar los aspectos positivos del evento y transformarlos en motivación para su desarrollo personal.

Vivir una experiencia cercana a un evento de esta magnitud puede modificar de manera profunda las expectativas de vida y convertirse en un motor para alcanzar el máximo potencial.
«Desde lo social, el legado que se espera de esta Copa del Mundo es claro. Que el evento permita visibilizar las problemáticas que enfrentan las infancias en Nuevo León y contribuya a que sean atendidas; que impulse la creación de alianzas institucionales duraderas en favor de niñas, niños y adolescentes; que fomente la empatía y el respeto a la diversidad a través de la multiculturalidad; y que acerque a las infancias referentes positivos del ámbito deportivo que inspiren no solo logros competitivos, sino también valores para la vida».
En definitiva, el reto y la oportunidad están en hacer del mundial, no solo un evento deportivo global, sino también una plataforma para el ejercicio de derechos, la construcción de espacios seguros y la ampliación de horizontes para las infancias, recordando siempre que soñar es válido, pero acompañar esos sueños con acciones concretas es una responsabilidad colectiva.