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En la primera Liga Sociodeportiva que organizamos, Montse (32) llegó disfrazada junto a su hijo Moisés (9) y con la porra preparada y un espíritu de unión que contagió a todos. Fue en ese momento cuando supimos que ella tenía algo especial. Le pedimos que asistiera a nuestras siguientes reuniones, porque sabíamos que su rol como tutora podría ser fundamental para el grupo.
Poco después, durante una actividad de siembra de árboles, Montse nos compartió más sobre su experiencia y su trabajo en la primera infancia. Ahí se mostró como una líder natural, organizando a las mamás y guiando la actividad con gran destreza. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que su talento podría ser un gran aporte a Fútbol Más.
Cuando lanzamos el plan de convocatoria, Montse nos sorprendió al ofrecerle la oportunidad a su hermano. Al preguntarle si a ella le gustaría formar parte, se mostró sorprendida por nuestra propuesta. Le reforzamos las herramientas que ya poseía y su excelente lectura del territorio, animándola a postularse. Con su hoja de vida lista, superó las tres entrevistas y, con ello, se unió al equipo de Fútbol Más.
Montse es una líder nata, creativa y siempre dispuesta a aprender. Su historia es una de crecimiento y dedicación, y hoy, forma parte fundamental de este proyecto que sigue impactando a su comunidad.

De mamá a profesora
Fue un anuncio lo que me hizo descubrir el fútbol de una manera que nunca imaginé. Recuerdo perfectamente que estaba en la primaria de mi hijo, y en una de las carteleras vi una invitación para participar en clases de fútbol. Me llamó la atención la propuesta, no solo por el deporte en sí, sino porque hablaba de algo diferente a lo que estamos acostumbrados. En lugar de sancionar las malas acciones, se enfocaban en reconocer las buenas, en valorar lo positivo. Me impactó la idea de que el fútbol no era solo una competencia, sino una forma de crecimiento y aprendizaje.
Poco a poco, comencé a ver cómo esto impactaba directamente a mi hijo. Su interacción con otros niños mejoró notablemente, ya no solo jugaba más, sino que se volvía más activo en las actividades físicas. Además, comenzó a aprender a trabajar en equipo, algo que nunca había valorado tanto como hasta ese momento.
Lo más increíble fue darme cuenta de que este amor por el fútbol no se quedó solo en mi hijo. En mi comunidad, fui testigo de cómo otros niños también despertaron una verdadera pasión por el deporte. Lo que más me sorprendió es que este entusiasmo no solo se limitó al campo de juego, sino que se transformó en acciones positivas, convirtiéndose en un estilo de vida que todos adoptaron.
En ese entonces, mi rol era el de mamá. Mi trabajo no me permitía involucrarme profundamente, siempre apoyaba desde la distancia, pero nunca de manera activa. Sin embargo, todo cambió cuando, por azares del destino, me quedé sin trabajo. Fue entonces cuando tuve la oportunidad de involucrarme en algo que ni siquiera había imaginado: apoyar en la reforestación de mi comunidad. Fue a través de Mile que supe de una vacante en una fundación relacionada con el fútbol, y aunque al principio solo le comenté por curiosidad, jamás imaginé que terminaría siendo una de las profesoras.
Lo que más me emocionó fue cómo mi familia se alegró tanto como yo de ver que ahora formaba parte de algo tan importante. Ellos lo veían como un logro, algo grande.
Mi experiencia hasta entonces había sido trabajar con niños, pero en el ámbito de la crianza. En cuanto a educación física, mi única referencia era dar clases de zumba. Pero cuando comencé a ser parte de esta iniciativa, los desafíos fueron enormes. El mayor de ellos, sin duda, fue encontrar el equilibrio entre mis trabajos y mi familia para no dejar de cumplir con ninguna de mis responsabilidades.
Lo que más valoro de este proceso es cómo Fútbol Más me ha ayudado a crecer como persona. He avanzado mucho, tanto en lo personal como en lo profesional. Nunca imaginé que llegaría a trabajar en una fundación de talla internacional, y mucho menos que sería yo quien estaría frente a un grupo de niños como profe.
Mi sueño ahora, dentro de Fútbol Más, es seguir creciendo como profesora, conocer otros equipos, otras experiencias, otros estilos de vida. Quiero seguir cultivándome, aprendiendo, y sobre todo, transmitiendo todo lo que he aprendido a las nuevas generaciones.
Hoy, Montse es una pieza clave en el equipo de Fútbol Más. Su creatividad, liderazgo y disposición para aprender han dejado una huella profunda en su comunidad. Lo que comenzó como una participación espontánea en una Liga Sociodeportiva se ha convertido en una historia de crecimiento y dedicación. Montse ha demostrado que el liderazgo verdadero no solo es guiar, sino también involucrarse, aprender y trabajar en conjunto para alcanzar metas comunes. A través de su rol, ha impactado a muchas personas, y su historia sigue escribiéndose con la misma pasión que la hizo destacar desde el principio. Fútbol Más ha sido un espacio de evolución para ella, y su historia refleja cómo el talento, el compromiso y el trabajo en equipo pueden transformar vidas.
